Beneficios de las posturas invertidas

A petición de una amiga y alumna, (va por ti Bea) he decidido escribir una serie de post sobre los beneficios físicos de algunas de las asanas que practicamos a menudo en las clases de yoga. En esta ocasión quiero hablar de las posturas invertidas.

Sin duda las asanas invertidas son mis favoritas. Después de practicar Sarvangasana (la vela) o Sirshasana (postura de cabeza) me encuentro automáticamente más relajada y energética a la vez. Pero más allá de sensaciones subjetivas, de lo bien que te hacen sentir determinadas posturas, existen explicaciones científicas que nos hablan de todos los beneficios que tiene ponernos literalmente patas arriba!

Las posturas invertidas revitalizan todo el organismo, al invertir la posición del cuerpo retiran el peso corporal de las piernas, aliviando la presión sobre las mismas y retrasando la formación de varices. Las āsanas invertidas poseen un efecto de drenaje sobre los órganos pélvicos y abdominales, mientras que los órganos vitales, como el cerebro, el corazón y los pulmones se llenan de sangre y se oxigenan.

Son posturas recuperadoras, que aportan vitalidad, equilibrio mental y estabilidad emocional. Mejoran la circulación en todo el cuerpo y tonifican el sistema glandular (la postura sobre la cabeza- Sirshasana- por ejemplo activa la glándula pituitaria, mientras que Sarvangasana además de fortalecer el sistema nervioso y las emociones, activa las glándulas tiroides y paratiroides). También mejoran la concentración, porque se incrementa el aporte de sangre al cerebro y son una maravillosa ayuda para el sueño.

Ahora, como todas las posturas también tienen sus contraindicaciones. No se recomienda realizar posturas invertidas como la vela por ejemplo si se tienen problemas de cervicales, o de tiroides. Tampoco es recomendable para personas que hayan sufrido desprendimiento de retina o glaucoma. Y en general, están contraindicadas durante el periodo por motivos filosóficos y fisiológicos.

Durante la regla, el sistema vascular del suelo pélvico, contiene más sangre que en otros momentos del ciclo. El aporte de sangre uterina al útero se hace por ambos lados de la pelvis. Estos vasos sanguíneos están en los ligamentos que sujetan el útero dentro de la pelvis. Los músculos y las paredes de las arterias uterinas son gruesos. Las venas del útero tienen paredes finas y se colapsan con facilidad. Durante las invertidas el útero es empujado hacia la cabeza por medio de la gravedad provocando un estiramiento de los ligamentos uterinos. Esto puede causar el estiramiento y el colapso u oclusión de las venas que tienen paredes finas, al mismo tiempo que permite seguir bombeando sangre a las arterias que no se han colapsado. Así pues, por las arterias entra más sangre en el útero de la que pueden conducir las venas. Esta congestión vascular provoca un aumento del sangrado menstrual.

La filosofía hindú nos enseña que durante la regla, la dirección de la energía es descendente y hacia fuera del cuerpo. No se ha de obstruir este flujo o invertirlo a través de posturas invertidas.

Sirshasana

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Sarvangasana

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El pino

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