MEDITACIONES PARA PRINCIPIANTES

Querid@s yoguis y yoguinis, hoy me gustaría hablar sobre algunas técnicas de meditación sencillas y fáciles de poner en práctica.

Muchas personas me han comentado que encuentran sumamente difícil sentarse a meditar. También existe mucha confusión sobre lo que es meditar. La idea más generalizada es que meditar es dejar la mente en blanco, y dado que la naturaleza de la mente es saltar, de pensamiento en pensamiento, se encuentran incapaces de pararla.

Para empezar me gustaría decirte que la idea de “la mente en blanco” es un concepto equivocado. Más que dejar la mente en blanco, podríamos decir que lo que tratamos con la meditación es de enfocar y calmar la mente, de manera que podamos conectar con nuestra alma.

Para ello existen muchos métodos de meditación. En cualquier librería encontrarás múltiples libros donde se exponen distintas técnicas de meditación. Todas son válidas, sólo tienes que encontrar la que a ti te ayude.

En general, para cualquier persona que empieza a meditar, el sentarse en el suelo con las piernas cruzadas e intentar mantener la espalda recta, a la vez que su mente se enfoca en su respiración puede parecer misión imposible. Por ello me gustaría comentar otras técnicas de meditación, más fáciles de hacer para alguien que no tenga práctica de meditar.

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Como digo, meditar es enfocar la mente en el momento presente, en lo que estás experimentando en este instante. Puede que te concentres en tu respiración y en tu pecho subiendo y bajando con la misma, o bien en un olor que estás percibiendo, o en un sabor que estés degustando, etc… por ello, la primera práctica que te quiero proponer, es la siguiente, la podemos llamar “la meditación de los pequeños momentos”.

La razón de su poder es que se puede hacer en cualquier lugar, y lleva muy poco tiempo, pero es un perfecto entrenamiento para la mente. Esta meditación consiste en que sólo por un momento, prestemos atención plena a lo que estamos haciendo y a las sensaciones físicas que sentimos, sin dejar que la mente “etiquete” cada sensación. Por ejemplo, supón que estás lavando los platos y que mientras lo haces tu mente está en otro lugar (como será lo más normal). Puede que estés pensando en la cita que tienes en unas horas, o bien en la siguiente tarea que tienes que hacer, o bien en la discusión que tuviste el día anterior con tu jefe. Pues bien, por unos segundos, tan sólo vuelve al momento presente y focalízate totalmente en lo que estás haciendo. Siente el agua mojando tus manos. Siente el tacto del agua, observa como se escurre  y cae a la pila. Siente la temperatura del agua, el tacto del estropajo y el sonido que produce al frotar la vajilla. Siente tu cuerpo erguido y observa todas las sensaciones físicas sin que la mente intervenga ni te saque del momento. En ese momento estarás 100% presente, estarás meditando.

Esta meditación la puedes hacer en muchos momentos a lo largo del día. A mi me gusta hacerla en la ducha, cuando dejo de pensar y me concentro en la maravillosa sensación del agua cayendo como un torrente sobre mi cabeza y empapando todo el cuerpo. Cuando huelo el jabón, y observo el vapor de agua llenando la habitación. También lo puedes aplicar cuando comes, parándote a saborear cada alimento, diferenciando sabores. Experimentando de lleno cada sabor, y observando los contrastes entre unos y otros. Tu experiencia de la comida será totalmente diferente cuando utilices la comida como una forma de meditación. Así es que te propongo que todos los días, suspendas durante unos segundos lo que estás haciendo  y observes con detalle e intensidad la actividad que estás haciendo, sin dejar que la mente intervenga con sus ideas, pensamientos, etc… sólo concéntrate y siente, observa, penetra en el momento. Entra en el interior de tu conciencia, ve que experimentas ahí, ve que encuentras. Detente un instante y aprecia ese momento.

Otra de las prácticas que te quiero proponer si eres principiante o estás interesad@ en meditar, es la meditación en movimiento, o meditación mientras caminas. Si crees que eres incapaz de sentarte con las piernas cruzadas, los ojos cerrados y concentrarte en la nada, quizá este tipo de meditación te sea más sencilla. Suponte que estás en un parque (también puede hacerse mientras caminas por la ciudad, en tu casa o en cualquier otro lugar) .Comienza a caminar y enfócate en las cosas que te llamen la atención, de nuevo sin que tu mente ponga nombres o etiquetas a lo que ves. Si caminas sobre la hierba, descálzate y lleva toda tu atención a la planta de tus pies, siente el peso de tu cuerpo en ambos pies, el tacto de la hierba, su temperatura, y cómo se siente caminar sobre ella. Párate para seguir experimentándola, tócala con tus manos, huélela, obsérvala detenidamente sin pensar en nada, sólo mírala de cerca y observa su color, la luz que le da en ese instante. Sigue caminando y acércate a un árbol. Experimenta el árbol en su condición completa, como un ser vivo más. Toca su corteza y céntrate únicamente en el tacto rugoso, observa el tamaño del árbol en relación al tuyo, huélelo. Ahora conoces al árbol a un nivel más profundo, ya que has conectado con su vibración, has dado valor a su existencia, a dejado de ser un mero objeto decorativo.  Te darás cuenta de que toda tu vida has estado ignorando a los árboles. Continúa caminando observando todo lo que te rodea sin ponerle nombre, sin juzgar si es bueno o malo, feo o bonito. Camina lento y mira a tu alrededor. Cuando tus ojos encuentren algo, enfoca ahí tu atención.

Esta meditación eleva tu condición de alerta, eleva tu conciencia y expande tu capacidad de estar presente por completo en un momento.

Tras practicar durante un tiempo estas dos meditaciones en movimiento, te será más fácil sentarte a meditar en tu casa, en silencio, dedicándote un espacio para entablar contacto con tu alma. De hecho te puedes proponer el siguiente programa de meditación: uno, meditar caminando en la mañana; dos, meditación de detenerse durante el día, unas seis veces al día; tres, meditar sentado por la noche. El objetivo es focalizar tu mente. Se trata de focalizar tu atención en tu experiencia para estar en el aquí y ahora, estar presente. Enfocarse en el ahora te saca del ayer y del mañana. Tú no existes en esas ilusiones. Tu única realidad es este momento, precisamente AHORA. En ese estado de alerta se encuentra la paz. La práctica de la meditación te ayudará a estar cada vez más presente y por tanto más consciente.

Espero que te sirvan estos ejercicios y te ayuden en tu práctica!

Sat nam,

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