Archivo de la etiqueta: espiritualidad

Cómo honrar y celebrar tu femineidad

 

En nuestro día a día, estamos tan ocupadas en el trabajo y las obligaciones diarias, que a menudo nos olvidamos de tomar una pausa, y conectarnos con nuestro poder femenino, nuestra belleza, intuición y fuerza extraordinarias.

Si últimamente te has sentido desconectada, intranquila, susceptible a los vaivenes del mundo externo, aquí tienes seis maneras de recordar y celebrar tu poder femenino.

  1. Celebra tu feminidad 

Trata de hacer aquellas cosas que te hacen sentir un ser poderoso, bello, dulce, sexy… Quizá puedas llevar esa prenda que tanto te gusta y que sólo usas en ocasiones especiales. Puede ser que te pongas esa joya especial, o que te des un masaje que te haga sentir feliz y honre cada curva de tu cuerpo. Échate un aceite perfumado o aquel perfume que tanto te gusta.

bella

  1. Dedícate tiempo cada semana

Toma un baño largo y relajante, deja por una tarde todas las “obligaciones” de lado y ve a ver esa exposición que te apetecía, empápate de arte y belleza. Date un paseo por tu parque favorito, fijándote en cada planta, cada árbol, cada flor del camino. Permítete un rato de no hacer nada, simplemente pasear por la naturaleza. En realidad, en el fondo, nunca hay que hacer nada, la mayoría son obligaciones auto impuestas.

libreria

Saca entradas para el teatro o el cine y disfruta de una buena historia inspiradora. Ve a una biblioteca y bucea entre las estanterías, descubre una novela apasionante y llévatela a casa. En definitiva, dedica algo de tu tiempo, al menos un día a la semana, a hacer algo “no productivo”, que te aporte felicidad.

  1. Deja espacio para lo inesperado

Una de las cosas que me hace más feliz son mis vagabundeos sin rumbo por la ciudad. En estos paseos, descubro sitios con encanto, me meto a curiosear en una tienda, me tomo un café en un sitio especial mientras leo el periódico, descubro calles inexploradas anteriormente…

cafe

También me encanta entrar en papelerías (que bien huelen las gomas de borrar, los lápices y cuadernos!) y toquetearlo todo, quizá aprovechar para comprar unos lápices de colores para colorear esos libros que tengo por casa… otro de mis sitios favoritos son las mercerías. Esos negocios en peligro de extinción, donde encuentras desde unos calcetines, hasta botones, tijeras de coser o unas medias. Son pequeños placeres que hacen especial ese día. Resérvate al menos un día a la semana para vagabundear!  Todo lo que te haga sentir más feliz, conectada a tu feminidad (lo que para ti signifique esto), just do it!

  1. Desarrolla una sadhana

Sadhana es una palabra sánscrita que significa “práctica espiritual”. El comprometerte con una sadhana diaria, significa dedicar una parte de tu día, aunque sólo sean unos minutos, a estar contigo misma, a interiorizar, calmar la mente y hacer algo que te nutra. En mi caso mi sadhana consiste en meditar todas las mañanas durante media hora. Además, si tengo tiempo, incluyo una práctica de yoga. Esto me mantiene conectada y con la sensación de que haga lo que haga el resto del día, ya he cumplido con el compromiso conmigo misma. Tu sadhana puede ser diferente, puede que te guste escribir en tu diario, o leer un texto espiritual o inspirador. Puede ser incluso cantar un mantra, rezar, dar un paseo en silencio mental… tu elijes! La idea es realizar una práctica que te haga más consciente del momento presente y que te centre. Esta sadhana diaria te ayudará a ver las cosas de una forma más real, a no dejarte llevar por las emociones y las circunstancias, y traerá luz a tu vida.

sadhana

 

  1. Reconoce y honra tus ciclos

Todo en este mundo se mueve en ciclos, sólo tienes que mirar a tu alrededor para darte cuenta de que la naturaleza se mueve cíclicamente: el día y la noche, las estaciones, el sol y los planetas, la vida y la muerte… Recupera tu conexión con tu propio ciclo mensual. Aprovecha tu periodo para sentirte más conectada a la naturaleza cíclica de la vida, para ir hacia dentro y meditar, para conectar con la sabiduría y la intuición femeninas.

ciclos.jpg

Diferentes estudios muestran como dependiendo del momento del ciclo en el que te encuentres, te sentirás más intuitiva, más creativa, más introvertida o extrovertida, más cansada, más emocional. Así es que, trata de reconocer en que momento te encuentras y cómo te afectan estos ciclos a ti personalmente, para tener un mayor acceso a tu propia magia y conocerte en un nivel más profundo.

  1. Celebra una reunión con tu Diosa interior

En la tradición hindú, a la energía femenina del universo se la conoce como Shakti, y dicha energía se manifiesta a través de distintas deidades. Conectar con esta energía poderosa puede ayudarte a conectar con tu creatividad, tu fortaleza y capacidad de transformación.

diosas

Dentro de ti puedes encontrar el poder de Durga, la invencible. Según la mitología hindú, todos los Dioses del universo unieron sus fuerzas para crear a la Diosa Durga para que esta destruyera a los demonios que los azotaban. La Diosa, al aniquilar a los demonios lo hacía de forma que estos fueran purificados y fuesen directos a unirse al creador. De esta forma Durga utilizaba su temible poder, pero actuaba guiada por la sabiduría y la compasión, como una buena madre!.

Dentro de ti se encuentra el poder de generar abundancia de Lakshmi,  la creatividad de Saravati, o la pasión y el romance de  Radha. Tan sólo tienes que conectar con su energía y sentir su poder dentro de ti.

Las sociedades patriarcales no reconocen ni potencian el inmenso poder de lo femenino. Todo lo que crea vida es femenino. La naturaleza, la madre tierra… sin lo femenino nada existiría. Sin embargo, se le denosta, y considera como débil, inferior, menos importante. Está en nuestras manos el sentir, despertar y potenciar nuestra shakti o energía femenina. Reivindicar el valor de lo femenino y estar orgullosas de ser las portadoras de dicho poder, como las diosas hindúes.

 

Astavakrasana: La postura de los ocho encorvamientos

 Asta

La primera vez que vi a mi profesor realizar Astavakrasana (“la postura de los ocho encorvamientos”), pense… “Este hombre será humano??” :-D, y a continuación pensé que jamás podría hacerla, eso era sólo para super dotados!

Esta vistosa asana, que parece más complicada de lo que en realidad es, me parecía cosa imposible de hacer, y como pensaba así, ni siquiera la intentaba. Como dice el dicho: “Si crees que puedes, estás en lo correcto. Si crees que no puedes, también”.Como yo pensaba que no podía, efectivamente me era imposible.

En todas las posturas, hay un componente mental y otro físico. El más difícil para mí es el mental. El cuerpo es moldeable y se puede trabajar, sólo requiere disciplina y práctica (mucha práctica..), pero la mente es la que más nos limita. Por eso me gustan las posturas más exigentes, porque más allá del cuerpo, te obligan a enfrentarte a tus miedos, tus complejos, tus limitaciones reales o ficticias, y una vez que las superas, te das cuenta de que lo mismo ocurre en la vida . ¿Cuantas veces dejas de hacer cosas porque las ves muy difíciles, o piensas que no estás preparado?, si llevas la enseñanza del yoga al día a día, te das cuenta de que en realidad podemos hacer todo aquello que nos propongamos!

Este asana está dedicada al deforme sabio Astavakra. La historia cuenta que estando el sabio en el vientre de su madre, su padre Kagola se confundió en varias ocasiones al recitar las sagradas escrituras. Astavakra al oirlo, aún sin nacer se rió. El padre enfurecido maldijo a su hijo a nacer como Astavakra, esto es, encorvado en ocho partes del cuerpo. Años después, el padre del sabio fue  derrotado en un debate filosófico por Vandi, el erudito de la corte de Mithila.                                                                                         Siendo aún niño, el sabio era ya un gran erudito y vengó la derrota de su padre venciendo a Vandi con inteligentes argumentos. Su padre entonces le bendijo, con lo que desapareció su deformidad y pudo erguirse. Metafóricamente la postura representa el poder de levantarse del suelo pese a las deformidades, las penas…
Beneficios: Fortalece las muñecas y los brazos. Tonifica los músculos abdominales y trabaja el equilibrio.
Contraindicaciones: Evita  realizar esta postura si tienes lesiones en muñecas, en codos o en hombros.

Si te apetece, me encantaría conocer tu experiencia con la práctica de posturas más exigentes:
¿Cual ha sido tu experiencia practicando Astavakrasana u otras asanas avanzadas?,        

¿trabajas en tu práctica de yoga el aspecto mental además del físico?

Gracias por darte el tiempo de leerme. Cualquier comentario sobre este blog es bienvenido. Si la información te ha sido útil y crees que a alguien mas le pueda interesar te invito a compartirlo.

Namaste!

Haz clic aquí si quieres Responder o Reenviar el mensaje

La mente negativa

Querid@s yogis y yoguinis!                                                                                                                        El tema con el que estamos trabajando esta semana es la mente negativa. ¿Cómo funciona la mente negativa?, para explicarlo voy a referirme a un conocido cuento Zen que explica muy claramente cómo funciona nuestra mente negativa. Y dice así:                                                

Un grupo de discípulos le preguntó una vez a su maestro Zen: ¿Maestro, cómo funciona el lado negativo de nuestra mente?. El maestro se retiró un momento y enseguida regresó con un gigante lienzo en blanco. En medio del lienzo había un pequeño punto negro.

¿Qué ven en este lienzo? preguntó el maestro. Los discípulos respondieron un pequeño punto negro.

El maestro dijo: Así es como funciona la mente negativa. Ninguno de ustedes ve la enorme extensión blanca que lo rodea.

Mente negativa

Y efectivamente así es como funciona muchas veces nuestra mente, poniendo el foco en lo negativo de cada situación o persona, obviando lo positivo que pueda haber.                                                                                       

Sin embargo, no se trata de intentar acabar con ella, ya que es necesaria para mantenernos vivos, pero en su justa medida. La negativa nos sirve como mecanismo de protección, para advertirnos de posibles peligros. La mente tiene dos consejeros que la acompañan allá donde va. Uno es el consejero optimista (mente positiva), que sólo ve oportunidades y cosas positivas. El otro es el consejero pesimista, que se centra en destacar todos los potenciales peligros, problemas, etc… La mente escucha a uno y a otro, e idealmente desde la neutralidad toma una decisión.        

Image

El problema es cuando la mente está desequilibrada y la mente negativa toma el control, volviéndono refunfuñones, pesimistas y haciéndonos sentir víctimas impidiéndonos disfrutar de la vida. ¿Que podemos hacer para evitar este desequilibrio?, si tiendo a fijarme en lo negativo, ¿cómo puedo cambiar mi mente?

En el texto de yoga clásico, Yogasutras de Patanjali se nos da una clave de como contrarrestar esa tendencia de la mente. En el capítulo II, sutra 33 se dice:  “Para eliminar los pensamientos adversos al yoga, se han de fomentar pensamientos contrarios”.                                                                                                                                           

Es decir, cuando sintamos envidia por una persona, debemos evocar un sentimiento de alegría por esa persona, y sentir contento por su suerte. Cuando sintamos miedo, evocaremos un sentimiento de valor, para contrarrestar el odio evocaremos amor, etc…                                                                                                                 

Durante esta semana pues, cada vez que surja en ti ese pensamiento negativo, acuérdate de los sabios yogis que hace siglos se preguntaron como darle la vuelta a la mente negativa e intenta potenciar todo lo positivo que hay en tu interior.                                                                                                                                                       Namaste!

 

Historias del estudio de Yoga

El otro día un duendecillo anónimo dejó sobre mi mesa de trabajo un ejemplar del libro “Historias del estudio de yoga”. A menudo llegan a la oficina novedades literarias de las editoriales, y tenemos una pequeña librería con ejemplares de los temas más diversos. Como suelo leer todo lo que cae en mis manos sobre el yoga, empecé la lectura de esta novela recientemente editada.

He de confesar que al principio me horrorizó un poco el tono frívolo en que está escrita, así como sus personajes, demasiado americanos como para sentirme identificada con ellos. Pero como los sentimientos humanos son universales y no entienden de continentes ni razas, poco a poco me fui metiendo en las vidas tan dispares de sus protagonistas y en su relación con la práctica del yoga.

Las clases de yoga y lo que aporta a cada uno de los personajes es el nexo de unión entre todos ellos. Así mismo trata el tema de la amistad y las elecciones que tenemos que hacer en la vida, y cómo el yoga nos ayuda muchas veces a tomar estas decisiones desde el corazón, y valiéndonos de la intuición, más que de la razón o la emoción.

Image

Toda pequeña o gran novela tiene sus tesoros escondidos, y pese a la ligereza de su lectura, Historias del estudio de yoga tiene también sus enseñanzas. Yo me quedo con el concepto de soltar. Soltar nuestros miedos, soltar una relación que en el fondo sabemos no nos beneficia, soltar el dolor, soltar la rabia, soltar un trabajo. Porque lo cierto es que no podemos avanzar en el yoga si no soltamos el temor a caernos de bruces o darnos una costalada. O simplemente el temor a no hacer bien las posturas y hacer el ridículo.

Y aquí radica una de los secretos y maravillas del yoga, que las posturas físicas son únicamente el vehículo para conseguir cambios a un nivel más profundo en cualquier aspecto de nuestra vida, y cuando conseguimos soltar el miedo de hacer una postura, o superamos la creencia de que no somos capaces de hacer cierto asana, lo que estamos haciendo a un nivel más profundo es demostrarnos que en realidad somos capaces de superar nuestras limitaciones. Siempre somos capaces de mucho más de lo que nos pensamos.

He acabado esta novela, que al final me enganchó. He disfrutado de su lectura ligera, y he sacado ideas e inspiración para mis clases. Así es que desde aquí doy las gracias a es@ compañer@ anónimo que lo dejó en mi mesa como un Santa Claus de verano.

Sat Nam!

¿Por qué lo llaman yoga cuando quieren decir gimnasia?

Últimamente han llegado a mis manos varios artículos, escritos todos ellos por occidentales, donde los autores relatan sus experiencias con la práctica del yoga y donde defienden la necesidad de adaptar el yoga ancestral de India al occidente de hoy en día.

Desde que comencé a practicar yoga, he podido ver como muchos compañeros seleccionaban aquellas partes del yoga que les gustaban y dejaban las que no, como el que elige los ingredientes de un menú y deshecha aquellos sabores que le resultan extraños o desagradables.

Muchos estudiantes de yoga occidentales, ponen como excusa las diferencias entre la tradición cultural de la india y occidente, y se niegan a pasar por el aro de ciertas costumbres ancestrales que les son extrañas, como el canto de mantras, o la meditación, despojando en muchos casos al yoga de todo rastro de espiritualidad.

Es cierto, que muchos elementos de la tradición yóguica nos son ajenos, y por su puesto que las diferencias culturales son grandes, pero no por ello debemos cerrarnos a todo lo que nos sea desconocido.

El yoga es una filosofía milenaria. En la antigüedad los maestros dedicaban toda su vida a experimentar con el cuerpo, practicando distintas posturas y llegando a tener tal dominio de este, que junto con otras prácticas como el pranayama, o la meditación llegaban a su vez a dominar su mente. Muchas veces, en estados de meditación el cuerpo adoptaba automáticamente distintas posiciones, y es así como muchas de las asanas fueron creadas.

Con la práctica de la meditación profunda durante largos periodos de tiempo, llegaron a tener un control total de su mente, sus tendencias y hábitos. De esta forma, pudieron dilucidar cuales eran y son aún los enemigos internos del ser humano. Pronto se dieron cuenta de que el ego, cuando se potencia y se hace con el control de la mente, nos lleva al conflicto y distorsiona la realidad, haciéndonos ver todo desde nuestra perspectiva egoica. Nos lleva a ver al otro como distinto y por tanto como potencial enemigo. El ego nos confunde, y nos impide experimentar la unidad con todo lo que existe. Por tanto, en sus enseñanzas transmitían la importancia de erradicar el ego para poder experimentar la conciencia plena.

Si trasladamos esta enseñanza al día de hoy, a cualquiera de nosotros, practicantes occidentales, muchos nos revolvemos cuando nos sugieren eliminar el ego, porque nos identificamos con él. El ego soy yo, por tanto si mi ego desaparece, lo hago yo también. Como esta idea asusta, prescindimos de ella y nos quedamos con la mera práctica de las posturas, y esto mismo ocurre con multitud de enseñanzas inherentes al yoga.

Muchas veces me da la sensación de que en occidente se practica un yoga un tanto descafeinado. Un yoga desprovisto de cualquier elemento “extraño”, o ajeno a nosotros. Para que no moleste, para que no asuste. Y creo que es una pena, porque si le quitamos a esta enseñanza tan profunda y transformadora, aquellos conceptos o prácticas que nos son extrañas, estamos quitándole su esencia, y estamos privándonos de experimentar una herramienta realmente poderosa.

De esta forma, el yoga acaba siendo una especie de gimnasia donde se trabaja el cuerpo con el único objetivo de mantenernos en forma. Por eso muchas veces me pregunto ¿porqué le llaman yoga cuando quieren decir gimnasia?