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LA DANZA DE SHIVA

Seguro que habréis visto alguna vez en algún centro de yoga una pequeña escultura de un Shiva danzante. Este Dios de la mitología hindú se denomina Shiva Nataraja y representa la disolución y la transformación.  

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En los textos clásicos nos encontramos con tres Dioses principales: Brahma, que es el creador de todo lo que existe, Vishnu que es el sostenedor y Shiva que es el Dios de la destrucción y la muerte, pero también de la transformación. Estas tres fuerzas representan la naturaleza del mundo de los fenómenos, donde las cosas y los seres son creados, viven y por último de disuelven. Pero la danza de Shiva es la danza de la vida también. Entrar en esta danza es participar de las energías del universo e integrar todos los opuestos: el cielo y la tierra, el dolor y el placer, etc… Shiva Nataraja representa la conciencia que percibe la disolución y la recreación constante del mundo de los fenómenos a cada instante.

Hay muchos relatos sobre Shiva, pero el más conocido es la historia de su danza desenfrenada de muerte llamada Tandava. En la leyenda de Tandava, se cuenta la visita que realiza Shiva a un grupo de sabios y monjes que están reunidos en un osario. Estos aunque santos, aún vivían en la ignorancia y se encontraban atados a sus doctrinas, dogmas y creencias. Aún veían el mundo como algo separado, y debido a esto, no supieron reconocer a Shiva, el cual vivía fuera de todas las categorías. Los sabios empezaron a burlarse de aquel extraño e intentaron expulsarlo del osario, pero Shiva no se inmutó. Enfadados los sabios le mandaron un tigre feroz, pero Shiva se limitó a despellejarlo y atarse su piel a la cintura. Los sabios cada vez más enfurecidos le lanzaron una serpiente, pero Shiva se la colocó alrededor de su cuello, incorporando a su propio poder este símbolo del mal. Por último, los sabios le enviaron un enano negro llamado “olvido” para que lo derrotara. Este no era un enano cualquiera, sino que se trataba de un ser demoniaco llamado Muyalaka, y que simboliza el olvido de la realidad, los lazos de la ilusión.

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Shiva, al que se le había agotado ya la paciencia se decidió a mostrar a los sabios su naturaleza verdadera, y la de ellos!. Así es que apoyó el pié sobre la figura del “olvido” y empezó a bailar una danza cósmica desenfrenada que abarcó todo el universo. Según cuenta el relato, todos los dioses acudieron desde sus moradas celestiales para contemplar el espectáculo. Shiva, mientras danzaba comenzó a golpear su tambor marcando un ritmo constante que poco a poco fue ganando velocidad hasta que el ritmo fue tan rápido que terminó por emitir una luz cegadora. Mientras giraba y giraba el señor de la danza, el mundo empezó a disolverse gradualmente. Al disolverse el mundo de las formas, Shiva ofreció a los dioses y a los sabios una experiencia directa de la granizada de fenómenos, del éxtasis de la nube del dharma. Su danza puso al descubierto la manera en que nuestra experiencia ordinaria del mundo de los objetos no es más que una construcción de la conciencia. Cuando terminó su danza, el mundo se había disuelto en luz. Entonces, Shiva, realizó el más sorprendente de sus trucos: volver a restaurar el mundo a partir de la nada. 

Esta es la danza de Shiva, que tiene lugar más allá del nombre y de la forma. Que vive a la vez en el reino de la Manifiesto y en el de lo No-Manifiesto. Es la danza donde todo es creado y disuelto a cada instante, donde nada es sólido y real, sino una construcción de nuestra conciencia.

P.s: Esta historia está sacada del libro de Stephen Cope “La sabiduría del yoga”, libro que recomiendo para todos los yoguis interesados en conocer con más profundidad los yoga sutras de Patanjali.

DURGA MUDRA: ANTE ATAQUES DE PANICO O ANSIEDAD

El pasado sábado 5 de octubre comenzó en India la festividad de Navaratri, “las nueve noches de la diosa”. Durante nueve días con sus noches se celebra la victoria de la Diosa Durga (el poder de lo femenino, la madre que otorga protección y apoyo y deshace con su luz la oscuridad), sobre el demonio Mahisa (símbolo de nuestros demonios, la ira, la envidia, la pereza, la maldad hacia los demás, etc…). Si os dais cuenta, según la mitología hindú todos somos Dioses y demonios a la vez, y la lucha entre estos seres mitológicos no es otra que nuestra lucha interior por superarnos y vencer nuestros hábitos y tendencias más negativas.

Aprovechando esta festividad he elegido para esta semana un mudra que lleva su nombre: Durga Mudra.

Si observáis alguna imagen de esta Diosa, veréis que es una Diosa guerrera, aterradora incluso, que aparece montando un león rugiente y que en sus múltiples brazos porta diferentes armas: tridentes, espadas, cuchillos, flechas,… Estas son las armas o recursos que la Diosa pone a nuestra disposición para acabar con los aspectos negativos de nuestras vidas.

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Durga es la madre a la que pedir ayuda cuando tenemos dificultades. La que elimina la confusión en nuestras vidas guiándonos en la dirección apropiada. Estos días es un momento propicio para cantarle a Durga su mantra de adoración y depositar ofrendas de flores y frutas ante su imagen, tal y como se hace en India. Por si tienes curiosidad, su mantra es OM DUM DURGA JAY NAMAH y puedes cantarlo o meditar escuchando sus sonido en https://www.youtube.com/watch?v=Lyd0TP0KMls

Pues bien, el mudra que vamos a ver hoy está indicado para problemas de ansiedad, o cuando una persona sufre un ataque de pánico. En esos momentos, ¿a quién acudir si no es a esa Diosa guerrera capaz de aniquilar el mal?                     Para realizar el mudra, haz un puño con las manos, metiendo el dedo pulgar entre los dedos índice y corazón, tal y como aparece en la foto.

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En caso de ataque de pánico es importante reducir la inhalación y hacer más intensa y larga la exhalación. Ponte de pie con las rodillas ligeramente flexionadas, haz el mudra con las dos manos y visualízate como Durga, invencible. Haz el mudra y mantenlo mientras respiras muy lentamente, alargando la exhalación hasta llegar a doblar el tiempo de inhalación. Mantenlo unos cinco minutos o hasta que el ataque haya cesado.

En el próximo post seguiremos viendo otros mudras prácticos que podemos incorporar a nuestra vida.

Namasté!