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Siete libros que no te puedes perder si eres profesor de yoga

Si eres profesor@ de yoga o bien lo practicas y te apetece profundizar en sus remotas raíces, deberías recurrir a sus fuentes.

Una de las prácticas dentro del yoga, es el estudio de las escrituras o textos antiguos. Piensa que todo viene de ahí, y  por suerte tenemos una fuente de conocimientos a la que podemos y debemos volver una y otra vez para no perder el rumbo, no desconectar de lo importante.

En este post, quiero compartir contigo la lectura de siete libros, de los muchos que existen, sobre las bases del yoga. El estudio del yoga es infinito, nunca termina, siempre descubrimos nuevos textos antiguos o modernos, para seguir indagando e impregnándonos de sus enseñanzas, pero como por alguno hay que empezar, esta sería mi selección:

  1. “Claves del yoga” de Danilo Hernández

Este podríamos llamarlo uno de los “obligatorios”. Es un manual donde se recoge todo lo que un profesor , o estudiante de yoga, debe conocer.

En este libro se explican cuales son las diferentes sendas del yoga, que es el tantra, cual es la estructura del ser humano y sus diferentes cuerpos, los chakras, las asanas, la respiración, la relajación, la meditación, etc…  Este es un libro que consulto a menudo para preparar mis talleres y mis clases, siempre termino volviendo a él.

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2. “Luz sobre el yoga” de Iyengar.

Este es el libro que llevó por primera vez el yoga al gran público occidental, y se ha convertido en un clásico. Es una guía esencial para cualquier persona interesada en el yoga, independientemente de su nivel.

En él, puedes encontrar una introducción a la filosofía que sostiene desde hace miles de año esta práctica, descripciones muy detalladas de más de 200 posturas, acompañadas por fotografías del maestro Iyengar o ejercicios de pranayama para aquietar la mente. Es un libro de consulta práctico y muy didáctico. Otro de los libros que tengo siempre a mano para consultar o buscar inspiración para mis clases 😉

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3. “Bhagavad Gita”

En sánscrito “El canto del señor”, lo que te da idea de su carácter místico y devocional. Está considerada como la obra clásica más importante de las escrituras hindúes. Se escribió en torno al 600 A.C, y se compone de 700 versos que condensan las principales filosofías y doctrinas de los vedas. Son una síntesis de devoción y sabiduría.

El canto o Gita, forma parte de una epopeya hindú extensísima, el Mahabharata, y representa el diálogo entre el guerrero Arjuna y Krishna, donde se desgranan los conocimientos sobre lo divino. En este texto se exponen las tres sendas de realización humana, la de las obras (karma yoga), con la renuncia a los resultados de la acción como enseñanza principal, la de la devoción (bhakti yoga), y la de la sabiduría (jñana yoga).

Encontrarás muchas ediciones distintas de la Gita, todas ellas comentadas por distintos autores. La versión que yo conozco y la que he leído es la de Consuelo Martín.

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4. “Los yoga sutras de Patánjali”

Los Yoga sutras son 196 aforismos divididos en cuatro capítulos.  De carácter eminentemente práctico, cubren todos los aspectos de la vida. Para mi son un manual de vida, un libro para tener siempre a la vista, en tu mesilla de noche, e indagar una y otra vez en su conocimiento maravilloso.

Comienza con un código de conducta y finaliza con un estudio de la meditación, llevando la mente hacia un estado de armonía y equilibrio. El estudio que hace de la mente es simplemente brillante.

Los yoga sutras de Patanjali son textos reconocidos por todas las escuelas de yoga, y son la fuente de todas las obras posteriores, como por ejemplo, la siguiente recomendación, el Hatha Yoga Pradipika.

5. Hatha yoga Pradipika

“La pequeña luz del yoga” es un importante tratado sobre hatha yoga escrito por Svatmarama, probablemente en el siglo XV. También se le conoce como caturanga yoga, o el yoga de los cuatro pasos: asanas, pranayamas, mudras y samadhi.

Esta obra intenta aunar las disciplinas físicas, con las prácticas espirituales más elevadas del Raja yoga. Es un libro bastante técnico, no apto para todos los paladares, aviso…

Se describen hasta dieciséis āsanas, muchas de ellas variaciones de la postura sentada con las piernas cruzadas. Para quienes padecen de desórdenes en los humores corporales (doṣas) se prescriben unas técnicas de purificación, que se deben practicar antes que las técnicas de control de la respiración. Se explican detenidamente técnicas de realización de distintos mudras, que incluyen los tres bloqueos o bhandas.

El texto también contiene descripción sobre las técnicas tántricas vajrolīmudrā, sahajolīmudrā y amarolīmudrā. Un característica importante en la enseñanza de Svātmārāma es el “culto a través del sonido” (nādaupāsana), por medio del cual se alcanza la condición de “disolución” mental.

 

6.  “La sabiduría del yoga” de stephen Cope.

En este inspirador libro, Stephen Cope nos muestra las enseñanzas de los yoga sutras, a través del día a día de un grupo de amigos, estudiantes de yoga. Estos se ven enfrentados a muchas vicisitudes de la vida moderna, problemas familiares, altibajos y dudas sobre sus carreras profesionales, problemas de pareja, etc…

A través de estas historias Cope nos descubre como los yoga sutras son herramientas muy actuales y útiles que podemos emplear en nuestras vidas. Un método psicológico atemporal para aprender a vivir.

Para mí, este es un libro esencial. Disfruté mucho de su lectura y me hizo profundizar  en algunos de los conceptos principales contenidos en la filosofía de los sutras. Otro de los obligatorios.

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y para terminar, os voy a recomendar un libro muy útil para aquellos que se planteen vivir de la enseñanza del yoga. En él se exponen ideas prácticas que ninguna formación de yoga enseña hasta la fecha, ¿cómo comenzar a dar clases de yoga?, ¿cómo darme a conocer?, ¿cómo puedo usar las redes para crear una marca personal?,  ¿podré vivir de dar clases?… todas estas cuestiones y muchas otras, las  verás respondidas en:

7. “The art and business of teaching yoga” de Amy Politi y Taro Smith

Este librito te da trucos e ideas valiosas sobre como construir tu base sólida de alumnos, cómo planificar clases dinámicas e interesantes, cómo optimizar tu propia práctica, como alcanzar la tan deseada estabilidad económica, como hacer tu plan de márketing o como usar las redes sociales.

En definitiva, te da herramientas para llevar a cabo tu trabajo, crear tu propia marca personal que inspire a otros a embarcarse en esta aventura de vida que es el yoga.

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Y hasta aquí las recomendaciones por hoy. ¿Conoces otros libros que te hayan marcado o ayudado?, ¿añadirías otros libros (seguro que sí) a esta lista?, Si es así, compártelo en los comentarios, para que otras personas se puedan beneficiar y podamos seguir aprendiendo todos juntos.

Gracias por leerme,

Namasté.

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El sentido original de todo esto…

A menudo cuando me preguntan cual es mi profesión, al decir que soy profesora de yoga, suelo escuchar cosas como: “Que bien,… yo es que tengo muy poca flexibilidad”. No sabes lo corriente que es esta respuesta.

Con todos los beneficios que nos ofrece el yoga, con todo su poder transformador, la elasticidad sin embargo, es el primer beneficio que la gente asocia con el yoga. Seguramente, los principales culpables de esto, seamos los propios profesores. Cuando subimos fotos a las redes sociales realizando las posturas más llamativas y exigentes, haciendo alarde de una elasticidad circense, estamos alimentando esa imagen… pero lo cierto es que si nos volvemos a los orígenes del yoga, no encontraremos apenas menciones al cuerpo.

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Lo más curioso, es que si te adentras en los textos tradicionales del yoga, como el Hatha yoga Pradipika, la Bhagavad Gita o los yoga sutras de Patanjali, no encontrarás una sola palabra sobre estiramientos y de hecho, tampoco sobre posturas de yoga. ¿No te parece curioso? Por ejemplo, en los yoga sutras de Patanjali, sólo hace referencia a la postura en unas pocas ocasiones:
Sutra 2.46 Sthira sukham asanam
 
La postura ha de ser firme y placentera

Cada vez que realizamos un asana, el cuerpo debe estar tan estable que nos permita ir más allá del mismo, la estabilidad del cuerpo nos lleva a la estabilidad de la mente.

Sutra 2.47 Prayatna saithilya ananta samapattibhyam

Si se reprime la natural tendencia a la inquietud y se medita en lo infinito, se logra la postura firme y placentera.

Sutra 2.48 Tatah dvanda anabhighata

Lograda la postura, no obstruirán las cualidades, es decir, ya no molestarán las dualidades, el bien y el mal, el calor y el frío y demás pares de opuestos.

En el siguiente sutra, hace referencia a la respiración: “entonces se pueden dominar los movimientos de exhalación e inhalación”. Cuando se ha logrado la postura, es posible dominar e interrumpir a voluntad los movimientos de prana. Entonces obtiene el hombre la facultad de pranayama o dominio de las fuerzas vitales del cuerpo”.

El resto de los sutras se refieren al control de la mente, la actividad mental, como conseguir el conocimiento de la realidad sin velos, etc..

Como ves, es una manera muy distinta de entender el yoga y emprender su práctica. Cuando haces tu práctica, ¿te sientes estable y cómoda en cada una de tus asanas?, cuando estás en un asana, ¿tu mente está meditando en lo infinito, en el momento presente, o quizá estás recordando lo que tienes que hacer después..?, ¿en que piensas mientras practicas yoga?, ¿cual es tu objetivo final?, ¿practicas yoga para tener un cuerpo más fuerte y flexible o lo haces para mejorar cada aspecto de tu vida?

Creo que es importante, que como estudiantes de yoga nos planteemos y respondamos estas preguntas, y que tratemos de integrar las enseñanzas tradicionales, para no olvidar el sentido original de todo esto.

Namaste!

Astavakrasana: La postura de los ocho encorvamientos

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La primera vez que vi a mi profesor realizar Astavakrasana (“la postura de los ocho encorvamientos”), pense… “Este hombre será humano??” :-D, y a continuación pensé que jamás podría hacerla, eso era sólo para super dotados!

Esta vistosa asana, que parece más complicada de lo que en realidad es, me parecía cosa imposible de hacer, y como pensaba así, ni siquiera la intentaba. Como dice el dicho: “Si crees que puedes, estás en lo correcto. Si crees que no puedes, también”.Como yo pensaba que no podía, efectivamente me era imposible.

En todas las posturas, hay un componente mental y otro físico. El más difícil para mí es el mental. El cuerpo es moldeable y se puede trabajar, sólo requiere disciplina y práctica (mucha práctica..), pero la mente es la que más nos limita. Por eso me gustan las posturas más exigentes, porque más allá del cuerpo, te obligan a enfrentarte a tus miedos, tus complejos, tus limitaciones reales o ficticias, y una vez que las superas, te das cuenta de que lo mismo ocurre en la vida . ¿Cuantas veces dejas de hacer cosas porque las ves muy difíciles, o piensas que no estás preparado?, si llevas la enseñanza del yoga al día a día, te das cuenta de que en realidad podemos hacer todo aquello que nos propongamos!

Este asana está dedicada al deforme sabio Astavakra. La historia cuenta que estando el sabio en el vientre de su madre, su padre Kagola se confundió en varias ocasiones al recitar las sagradas escrituras. Astavakra al oirlo, aún sin nacer se rió. El padre enfurecido maldijo a su hijo a nacer como Astavakra, esto es, encorvado en ocho partes del cuerpo. Años después, el padre del sabio fue  derrotado en un debate filosófico por Vandi, el erudito de la corte de Mithila.                                                                                         Siendo aún niño, el sabio era ya un gran erudito y vengó la derrota de su padre venciendo a Vandi con inteligentes argumentos. Su padre entonces le bendijo, con lo que desapareció su deformidad y pudo erguirse. Metafóricamente la postura representa el poder de levantarse del suelo pese a las deformidades, las penas…
Beneficios: Fortalece las muñecas y los brazos. Tonifica los músculos abdominales y trabaja el equilibrio.
Contraindicaciones: Evita  realizar esta postura si tienes lesiones en muñecas, en codos o en hombros.

Si te apetece, me encantaría conocer tu experiencia con la práctica de posturas más exigentes:
¿Cual ha sido tu experiencia practicando Astavakrasana u otras asanas avanzadas?,        

¿trabajas en tu práctica de yoga el aspecto mental además del físico?

Gracias por darte el tiempo de leerme. Cualquier comentario sobre este blog es bienvenido. Si la información te ha sido útil y crees que a alguien mas le pueda interesar te invito a compartirlo.

Namaste!

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Dharma o seguir el camino correcto…

Uno de los objetivos de todo buen yogi que se precie, es vivir de acuerdo a las leyes del dharma. Pero ¿Que es el dharma?                                                               Esta palabra tiene diferentes significados según la tradición que lo utilice. Para el budismo, el dharma son las enseñanzas del buda que nos enseñan a liberarnos del sufrimiento, para los Sikhs por ejemplo, simboliza el camino correcto.
Para el hinduismo igualmente, la palabra dharma hace referencia a aquellos comportamientos o acciones que se consideran en concordancia con el orden universal, las leyes naturales. Y esto incluye nuestras obligaciones, derechos, leyes, conducta, virtudes y “la forma correcta de vivir”.

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Cuando vivimos de acuerdo al dharma, nuestra vida es armoniosa, todo fluye, disfrutamos de paz interior y todo parece ir a nuestro favor. Vivir en contra del dharma, sin embargo, es asegurarnos el sufrimiento. Por ello es tan importante, prestar atención a nuestras acciones y a nuestra mente, para asegurarnos de que hacemos lo correcto. Tu intuición no suele equivocarse, así es que sólo tienes que prestar atención a esa vocecilla interior que te dice lo que es correcto en cada momento.

Una de las verdades que Siddhattha Gotama descubrió al llegar a ser Buddha, es que todo en el Universo está en cambio permanente.

Nada es un producto final; todo está involucrado en el proceso del devenir, bhava. Junto a la verdad del cambio constante, el buda descubrió otra realidad : nada ocurre accidentalmente. Cada cambio tiene una causa que produce un efecto, que a su vez es causa del siguiente cambio, creándose así una cadena sin fin de causas y efectos. Esto responde a otra ley: según sea la causa, así será el efecto; según sea la semilla, así será el fruto.

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El siguiente ejemplo ilustra muy claramente la ley de la causa y el efecto. En un mismo suelo uno siembra dos semillas, una de caña de azúcar y otra de neem, un árbol tropical muy amargo. De la semilla de la caña de azúcar nace una planta que es dulce en cada fibra, de la semilla de neem nace una planta cuyas fibras son todas amargas. Uno podría preguntarse por qué la naturaleza es amable con una planta y cruel con la otra. En realidad, la naturaleza no es ni amable ni cruel; sólo funciona siguiendo unas normas establecidas. La naturaleza simplemente ayuda a que se manifieste la cualidad de cada semilla. Si cultivamos semillas de dulzura, cosecharemos dulzura. Si cultivamos semillas de amargura, la cosecha será amarga. Según sea la semilla, así será el fruto; según sea la acción, así será el resultado.

El problema es que estamos muy alerta en tiempo de cosecha, queriendo recibir frutos dulces, pero al sembrar, uno es descuidado y planta semillas de amargura. Si queremos frutos dulces, debemos sembrar las semillas apropiadas. Rezar o esperar milagros es sencillamente engañarse; Debemos comprender y vivir de acuerdo con la ley de la naturaleza. Uno debe tener cuidado con las propias acciones, porque éstas son las semillas en concordancia con cuyas cualidades uno recibirá dulzura o amargura.

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Hay tres tipos de acciones: físicas, verbales y mentales. Quien aprende a observarse, rápidamente se da cuenta que la más importante es la acción mental, porque ésta es la semilla, la acción que producirá resultados. Las acciones verbales y físicas no son más que proyecciones de la acción mental. Se originan como acción mental, y esta acción mental posteriormente se manifiesta al nivel verbal o físico. Por eso el Buddha afirmó:
“La mente precede a todos los fenómenos, la mente es lo más importante, todo es hecho por la mente. Si hablas o actúas con una mente impura, entonces te seguirá el sufrimiento tal como la rueda sigue la pata del animal de tiro.

Si hablas o actúas con una mente pura, entonces, te seguirá la felicidad como sombra que nunca se va.”

La naturaleza de la mente según los yoga sutras

Namaste queridos y queridas,                                                                                                     En el post de hoy nos vamos a adentrar en el estudio de la mente, tal como lo hicieron desde hace milenios los yoguis y estudiosos y cuyas conclusiones recopiló Patanjali es su famoso tratado.

Desde hace tiempo, nada más levantarme dedico entre media hora y una hora a llevar a cabo el ritual de la meditación. Mientras degusto un vaso de agua caliente con limón, despliego una manta y una piel de cordero (tal y como se hacía en la antigüedad) y me siento a meditar.

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Cuando empiezas a meditar, conviene recurrir a alguna técnica de concentración que nos ayude a sujetar, aunque sólo sea por unos instantes, al inquieto cachorrillo que es la mente. Al igual que para calmar y asentar un cachorro, es necesario atarlo a un poste, en las técnicas de concentración, “atamos” la mente a un objeto, que puede ser interno como la respiración, o externo como una imagen.                                                                                                                                                     Mis primeras experiencias con la meditación las recuerdo como bastante frustrantes, supongo que lo son para todos. Cada vez que intentaba llevar mi mente a la respiración, tan sólo conseguía mantenerla sujeta durante unos segundos, antes de que se liberase y comenzase a encadenar un pensamiento con otro. Así es. Lo primero que descubrimos cuando intentamos aplicar una técnica de concentración, ¡es que no podemos realizar la técnica en absoluto!. A este descubrimiento tan frustrante, que vivimos como un fracaso o una incapacidad, los yoguis lo denominaron Samvega.                                                                  Cuando experimentamos Samvega, o la incapacidad de concentración de la mente, se nos plantea una primera cuestión: ¿a donde va la mente?, si lo analizas te darás cuenta de que esta va al pasado, al futuro o a nuestras ensoñaciones. La mente encaja tranquilamente en cualquier parte, pero no es capaz de quedarse en el momento presente. Y este es un gran descubrimiento: nos resulta imposible mantener fija la mente en la respiración o sobre cualquier objeto durante más de unos segundos.                                       Al empezar a meditar, tras unos breves instantes, la mente se desliza del objeto y sigue una corriente de asociaciones.Cuando somos conscientes de que la mente corretea de un lado a otro por su cuenta, nos hacemos testigos de esa charla interna.Nos convertimos en testigos silenciosos de la mente charlatana.                                                                                                           El maestro espiritual Eckhart Tolle cuenta una anécdota al respecto. Caminando un día por la calle se encontró con un hombre loco que hablaba sólo, manteniendo una conversación muy intensa consigo mismo. Tolle pensó: “pobre loco, que camina completamente metido en su mundo y hablando para sí”, y de repente como en una epifanía se dio cuenta de que en realidad todos somos como ese hombre, con la diferencia de que la conversación interminable la mantenemos en silencio.

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Cuando llevas un tiempo meditando, descubres que hay un momento que se repite incansable cada vez que te sientas a meditar. Es el momento en que advertimos que la mente se ha deslizado del objeto. El cachorro se ha soltado y corretea de un lado a otro. Así es que de nuevo, traemos la atención al aliento. Aquí es donde surge la pregunta: ¿Quién advirtió que la mente se había desviado?, ¿quién fue el que volvió a traer la mente a la respiración?, ¿que parte de la mente es esta?

La respuesta que nos dan los yoguis es que existe un observador. Hay alguien que lo observa todo. Que observa el torrente de pensamientos, sentimientos y sensaciones. Los yoguis lo han llamado Drashtri , el observador o la atención pura. Y esta atención pura carece de forma, tiempo o situación.

En uno de los Sutras de Patanjali se refiere así al testigo: “Entonces, la atención pura puede residir en su naturaleza”

Dukha: la insatisfacción generalizada

A medida que continuamos con la práctica de la meditación, nos hacemos conscientes de la existencia de una sutil insatisfacción en todo lo que hacemos. Como yoguis y yoguinis, nuestra tarea es examinar de cerca esa insatisfacción. Como hemos visto, la mente es incapaz de reposar en un objeto más que unos segundos. Parece pues que el problema radica en que la mente está profundamente incómoda con el momento presente. No es capaz de estar a gusto en el aquí y el ahora y le declara la guerra al ahora, a la realidad. La consecuencia de esta guerra que libramos constantemente con el ahora, es una sensación generalizada de insatisfacción. A esta insatisfacción, los yoguis la llaman “duhkha” que significa sufrimiento o dolor.

Cuando exploramos el estado mental de duhkha, vemos que su causa es un rechazo a lo que hay aquí y ahora. Esta aversión guía nuestro comportamiento. Perseguimos incansablemente lo agradable y odiamos y rehuimos lo desagradable, para ello intentamos cambiar el mundo exterior si hace falta para que todo nos sea agradable. Los yoguis y buscadores se preguntaron ¿porqué nos resulta tan difícil reposar nuestras mentes en el momento presente?, ¿cuales son las causas de la insatisfacción?, ¿existe cura? Pues bien, después de muchas investigaciones encontraron la respuesta. Las causas de esta infelicidad son unas tendencias muy fuertes que todo ser humano tiene, y que Patanjali denominó Kleshas o aflicciones.                                                                                      En el segundo capítulo de los yoga sutras se describen así las raíces de las aflicciones:

Las causas del sufrimiento (Klesha) son: No ver la realidad como es (la ignorancia o Avidya), el sentimiento del “yo” o del ego que nos hace sentirnos separados del resto, el apego a lo agradable, la aversión a lo desagradable y el aferrarse a la vida.                                                                                      La ignorancia de la realidad es la única y primera causa de nuestra desdicha. Si fuésemos conscientes de la realidad, no necesitaríamos nada más, nos sentiríamos completos, sin separación, sin necesidad por tanto de nada más. El camino del yoga nos lleva a esta realización de la realidad última, donde todo forma parte de una única consciencia. El camino del yoga nos lleva por tanto a la felicidad. El sendero es arduo y requiere disciplina y constancia, pero las pequeñas recompensas que vamos encontrando durante el viaje nos animan a seguir hacia adelante.

Namaste!

Cómo distinguir la ilusión verbal de la realidad, Sutra 9

Namasté!

Últimamente he estado releyendo uno de los textos clásicos del yoga: los Yogasutras de Patánjali. En este texto se recoge parte de la filosofía del yoga original. En sus orígenes los yogis no practicaban para tener un cuerpo más flexible y fuerte. El objetivo final del yoga, era llegar a conocer la realidad última de lo que somos. Por ello, estudiaban la mente, sus tendencias, sus modificaciones, sus engaños.                                                                                                           Entre estos sutras, hay uno que me parece muy interesante. Se trata del sutra noveno, que dice así: “La ilusión o engaño verbal está causado por la identificación con las palabras, que no tienen fundamento en la realidad”.

Mucha gente sufre a lo largo de su vida a causa del engaño verbal. Este engaño suele comenzar en la infancia, cuando nuestros padres o nuestros profesores nos dicen cosas que no son verdad como: “Tú eres tonto”, o “eres un inútil”. Todos estos son engaños verbales. Cuando escuchamos estas palabras, quedan impresas profundamente en nuestra psique y nos condicionarán toda la vida, haciéndonos creer cosas que nada tienen que ver con la realidad.

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Como dice el sutra, este engaño está causado porque nos identificamos con las palabras, aunque no tengan nada que ver con la realidad. De hecho, te llegas a creer que eres tonto o inútil y esta creencia condiciona toda tu vida. Cuando alguien te insulte,o te catalogue diciéndote como eres, en vez de reaccionar, piensa que eso no es lo que tu eres, sino una imagen mental del otro. Para esa persona puede que seas “tonto”, “inútil”, “malvado”, “egoista” o un santo, (pon el adjetivo que prefieras), pero eso no es más que un engaño verbal.

No aceptes todo lo que te diga la gente. Piensa y medita en el engaño verbal, de otra manera esta modificación mental dolorosa puede traerte mucha infelicidad. Tu felicidad no debería depender de las palabras de los demás. El Raja Yoga nos hace darnos cuenta de que la mayoría de las preocupaciones tienen su origen en los pensamientos, en las modificaciones de la mente o “vrittis” y que el engaño verbal es una modificación mental más.                                                                              Recuerda que cuando haces tu mente fuerte con el yoga y la meditación, te es más fácil reconocer y distinguir la ilusión verbal de la verdad.

 

La calma es la mayor manifestación de poder

Hoy me gustaría compartir con vosotros un extracto de uno de los sutras de Patánjali. En el capítulo primero, se habla sobre la mente, la concentración y sus aplicaciones espirituales. Uno de los objetivos del yoga es alcanzar la tan deseada calma mental. Sobre este tema se habla en el segundo sutra:  “yoga es impedir que la materia mental (Chitta) tome diversas formas (Vrittis)”

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La mente puede hallarse en tres estados que se encuentran en la naturaleza: Rajas, Tamas y Sattva. 

Rajas es el estado activo de la mente. Es típico de las personas que buscan realizar acciones, conseguir poder y gozar de las experiencias mundanas.

Tamas equivale a la oscuridad, el embotamiento y la ignorancia, y es peculiar de las personas brutales y necias, que a menudo actúan egoistamente dañando a los demás.

Sattva es el estado de serenidad y calma, cuando las aguas del lago de la mente están en calma, porque cesó el oleaje de la mente. Este es el estado que se persigue  con la práctica del yoga y la meditación. En este estado, la mente no está inactiva, sino al contrario plenamente activa y despierta. Como se dice en los yogasutras “la calma es la mayor manifestación de poder”. Es muy fácil estar activo mentalmente, de hecho la naturaleza de la mente nos lleva a la actividad. Si aflojamos las riendas, los caballos se desbocan. Cualquiera puede hacer esto. Pero sólo es fuerte el que es capaz de detener a estos caballos desbocados. ¿Que requiere mayor fuerza, aflojar las riendas o retenerlas?. El hombre tranquilo no es un hombre lerdo. No hay que confundir la calma (Sattva) con la estupidez. El hombre tranquilo es el que domina las oleadas de su mente. La actividad es la inferior manifestación de la fuerza. La calma es su manifestación superior.

La materia de la mente (Chitta) tiende a volver a su estado original puro, pero los órganos de los sentidos la excitan hacia afuera. Restringirla y contrarrestar esta propensión al exterior, y traerla de vuelta a la esencia, es el primer paso en el sendero del Yoga. 

Practiquemos pues la calma de la mente, por medio de la meditación y la práctica del yoga.

Namasté!