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El caracter secreto del yoga

yogi
Antiguamente el yoga tenía un caracter secreto y se transmitía de maestro a discípulo. Se hacía así para proteger las enseñanzas y que no se desvirtuara su esencia. Aunque hoy en día hay multitud de información (y ruido) y las redes sociales son un altavoz para la práctica del yoga, paradójicamente, este continúa siendo secreto, quizás más que nunca.
Hay muchos centros de yoga, es cierto, pero lo que se enseña en ellos está cada vez más alejado de sus orígenes, y su contenido se ha edulcorado para adaptarse a los gustos occidentales.
Una cosa es la información, que hoy es abundante y libre, y otra el conocimiento, que como antaño, continúa siendo restringido, ya que requiere un gran esfuerzo personal que va más allá de la práctica de asanas.
El yoga es una filosofía de vida que comprende muchos aspectos. Elegir sólo uno, despreciando todo lo demás, no nos convierte en yogis, y lo que es peor, nos impide beneficiarnos de la amplitud de prácticas que contiene el yoga.
En la tradición india, el conocimiento se ganaba, se conquistaba. Era algo que había que merecer, no un derecho básico para todos, como se entiende en nuestra cultura. Y resulta curioso que cuanta más información hay sobre el yoga, menos se conoce sobre el.

 

Hoy cualquiera puede hacer una formación como profesora de yoga de 200 hrs o 500hrs. Pero realmente, el yoga es una filosofía de vida que no se puede enseñar, y menos en 500 horas, tan sólo se puede experimentar y tratar de vivir acorde a ella. Por poner un paralelismo, ¿te imaginas una escuela donde te dieran el titulo de hippy?  Ser hippy es una forma de vida, una manera de entender el mundo ¿verdad?, estarás de acuerdo en que ningún hippy iría a una academia a que le enseñasen a serlo.
Porque, ¿que es ser un yogi o una yogini?
himalayanyogi
Si nos vamos hacia atrás en el tiempo y buscamos la definición de yogi, encontramos entre otras muchas la siguiente descripción:
“El yogi es un ser autorrealizado, unido a Braham. Aquel que ha abandonado todos los deseos mundanos, que tiene un completo control de los sentidos. Completamente desapegado del fruto de sus acciones (renunciante).
Aquel que realiza la acción desinteresada. Aquel cuyo ser más elevado, ha conquistado a su ser instintivo. Aquel cuya alma está satisfecha con la sabiduría y el conocimiento espirituales.
Aquel que trata a sus enemigos, amigos, a los virtuosos y a los pecadores con ecuanimidad. Aquel para el cual la tierra, las piedras o el oro, son lo mismo. Aquel que permanece tranquilo haga frío o calor, en el placer y en el dolor, en el honor y en el deshonor. Aquel que ha descubierto una fuente superior de dicha y alegría en su interior. Aquel que ha alcanzado la felicidad suprema”.
Bhagavad Gita.
Otras virtudes que se le presuponen a un yogi son pureza de corazón, perseverancia en su búsqueda de la sabiduría y en su práctica de yoga, caridad, control de los sentidos, realización de ritos sagrados, estudio de las escrituras, autodisciplina, renuncia a los frutos de sus acciones, modestia, verdad, no dañar al resto de seres, purificación,… estas son las cualidades de una persona inclinada hacia lo divino…
Como ves, aquí nada se habla de asanas, pero sí habla de aquel que tiene un perfecto control de sus sentidos. Aquel que no se deja llevar por sus emociones, sino que permanece ecuánime tanto en los momentos buenos como en los malos. Se habla de control mental. Se habla de trabajo interior, de una conciencia expandida, de una acción desinteresada… Sin duda, estos son conceptos poco atractivos para atraer clientes a un centro de yoga. Esta es la razón, por la que nos hemos quedado con lo superficial, con la cáscara, y se ha abandonado la verdadera enseñanza del yoga en occidente.
Que poco se habla de la mente, del crecimiento personal, de la meditación, de la expansión de la conciencia…
Afortunadamente creo que siempre habrá buscadores que deseen profundizar y conocer el yoga original. Ahí están los libros, ahí los textos,.  La India, patria y origen de esta disciplina,  aguarda nuestra visita  y si buscas, también puedes encontrar auténticos maestros y maestras que te indiquen el camino.
Namaste

Cómo honrar y celebrar tu femineidad

 

En nuestro día a día, estamos tan ocupadas en el trabajo y las obligaciones diarias, que a menudo nos olvidamos de tomar una pausa, y conectarnos con nuestro poder femenino, nuestra belleza, intuición y fuerza extraordinarias.

Si últimamente te has sentido desconectada, intranquila, susceptible a los vaivenes del mundo externo, aquí tienes seis maneras de recordar y celebrar tu poder femenino.

  1. Celebra tu feminidad 

Trata de hacer aquellas cosas que te hacen sentir un ser poderoso, bello, dulce, sexy… Quizá puedas llevar esa prenda que tanto te gusta y que sólo usas en ocasiones especiales. Puede ser que te pongas esa joya especial, o que te des un masaje que te haga sentir feliz y honre cada curva de tu cuerpo. Échate un aceite perfumado o aquel perfume que tanto te gusta.

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  1. Dedícate tiempo cada semana

Toma un baño largo y relajante, deja por una tarde todas las “obligaciones” de lado y ve a ver esa exposición que te apetecía, empápate de arte y belleza. Date un paseo por tu parque favorito, fijándote en cada planta, cada árbol, cada flor del camino. Permítete un rato de no hacer nada, simplemente pasear por la naturaleza. En realidad, en el fondo, nunca hay que hacer nada, la mayoría son obligaciones auto impuestas.

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Saca entradas para el teatro o el cine y disfruta de una buena historia inspiradora. Ve a una biblioteca y bucea entre las estanterías, descubre una novela apasionante y llévatela a casa. En definitiva, dedica algo de tu tiempo, al menos un día a la semana, a hacer algo “no productivo”, que te aporte felicidad.

  1. Deja espacio para lo inesperado

Una de las cosas que me hace más feliz son mis vagabundeos sin rumbo por la ciudad. En estos paseos, descubro sitios con encanto, me meto a curiosear en una tienda, me tomo un café en un sitio especial mientras leo el periódico, descubro calles inexploradas anteriormente…

cafe

También me encanta entrar en papelerías (que bien huelen las gomas de borrar, los lápices y cuadernos!) y toquetearlo todo, quizá aprovechar para comprar unos lápices de colores para colorear esos libros que tengo por casa… otro de mis sitios favoritos son las mercerías. Esos negocios en peligro de extinción, donde encuentras desde unos calcetines, hasta botones, tijeras de coser o unas medias. Son pequeños placeres que hacen especial ese día. Resérvate al menos un día a la semana para vagabundear!  Todo lo que te haga sentir más feliz, conectada a tu feminidad (lo que para ti signifique esto), just do it!

  1. Desarrolla una sadhana

Sadhana es una palabra sánscrita que significa “práctica espiritual”. El comprometerte con una sadhana diaria, significa dedicar una parte de tu día, aunque sólo sean unos minutos, a estar contigo misma, a interiorizar, calmar la mente y hacer algo que te nutra. En mi caso mi sadhana consiste en meditar todas las mañanas durante media hora. Además, si tengo tiempo, incluyo una práctica de yoga. Esto me mantiene conectada y con la sensación de que haga lo que haga el resto del día, ya he cumplido con el compromiso conmigo misma. Tu sadhana puede ser diferente, puede que te guste escribir en tu diario, o leer un texto espiritual o inspirador. Puede ser incluso cantar un mantra, rezar, dar un paseo en silencio mental… tu elijes! La idea es realizar una práctica que te haga más consciente del momento presente y que te centre. Esta sadhana diaria te ayudará a ver las cosas de una forma más real, a no dejarte llevar por las emociones y las circunstancias, y traerá luz a tu vida.

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  1. Reconoce y honra tus ciclos

Todo en este mundo se mueve en ciclos, sólo tienes que mirar a tu alrededor para darte cuenta de que la naturaleza se mueve cíclicamente: el día y la noche, las estaciones, el sol y los planetas, la vida y la muerte… Recupera tu conexión con tu propio ciclo mensual. Aprovecha tu periodo para sentirte más conectada a la naturaleza cíclica de la vida, para ir hacia dentro y meditar, para conectar con la sabiduría y la intuición femeninas.

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Diferentes estudios muestran como dependiendo del momento del ciclo en el que te encuentres, te sentirás más intuitiva, más creativa, más introvertida o extrovertida, más cansada, más emocional. Así es que, trata de reconocer en que momento te encuentras y cómo te afectan estos ciclos a ti personalmente, para tener un mayor acceso a tu propia magia y conocerte en un nivel más profundo.

  1. Celebra una reunión con tu Diosa interior

En la tradición hindú, a la energía femenina del universo se la conoce como Shakti, y dicha energía se manifiesta a través de distintas deidades. Conectar con esta energía poderosa puede ayudarte a conectar con tu creatividad, tu fortaleza y capacidad de transformación.

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Dentro de ti puedes encontrar el poder de Durga, la invencible. Según la mitología hindú, todos los Dioses del universo unieron sus fuerzas para crear a la Diosa Durga para que esta destruyera a los demonios que los azotaban. La Diosa, al aniquilar a los demonios lo hacía de forma que estos fueran purificados y fuesen directos a unirse al creador. De esta forma Durga utilizaba su temible poder, pero actuaba guiada por la sabiduría y la compasión, como una buena madre!.

Dentro de ti se encuentra el poder de generar abundancia de Lakshmi,  la creatividad de Saravati, o la pasión y el romance de  Radha. Tan sólo tienes que conectar con su energía y sentir su poder dentro de ti.

Las sociedades patriarcales no reconocen ni potencian el inmenso poder de lo femenino. Todo lo que crea vida es femenino. La naturaleza, la madre tierra… sin lo femenino nada existiría. Sin embargo, se le denosta, y considera como débil, inferior, menos importante. Está en nuestras manos el sentir, despertar y potenciar nuestra shakti o energía femenina. Reivindicar el valor de lo femenino y estar orgullosas de ser las portadoras de dicho poder, como las diosas hindúes.