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6 Errores en la práctica de yoga

Namaste queridos yogis y yoginis!

Hoy me gustaría hablaros sobre algunos de los errores que cometemos en el yoga cuando somos principiantes (y no tanto).

Cuando practicamos yoga nos convertimos en laboratorios vivientes donde experimentar con la química y la física del cuerpo. Tenemos la oportunidad de sentir el poder de la respiración, comprobando su potencial curativo. Practicamos asanas, observando a que estado mental nos conducen… En el yoga hay mil caminos y maneras, y ninguna es mejor que otra, simplemente tu conectarás con unas más que con otras.

No obstante, hay algunos errores que todos hemos cometido alguna vez, comunes a todas ellas. En este post, me gustaría comentar los 6 errores básicos que he observado en mi experiencia como profesora.

  1. No respirar correctamente

Respirar es algo más que tomar aire para expulsarlo de nuevo. En ese proceso rítmico de expansión y contracción, la respiración representa la polaridad presente en el universo, como la noche y el día, la vigilia y el sueño,  lo femenino y lo masculino, la creación y la disolución.

En un aspecto puramente fisiológico, una respiración profunda nos aporta muchísimos beneficios, oxigenando el cuerpo y llevando energía a cada una de nuestras células. Durante la práctica de yoga, debemos usar una respiración profunda (puede ser Ujjayi o la respiración yóguica completa) que nos aporte la energía necesaria para realizar la práctica y llevar oxígeno suficiente a músculos y articulaciones. Uno de los errores que cometemos a menudo, es realizar respiraciones superficiales, lo que hace que el cuerpo tenga que tirar de reservas de energía, en vez de usar la respiración como fuente de potencia.

Otro error común es aguantar la respiración cuando entramos en un asana más exigente, como ocurre a menudo en extensiones hacia atrás, como Dhanurasana, o la postura del camello (ustrásana), por ejemplo.

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Consejo: Si ves que no puedes mantener una postura más de tres respiraciones, entonces aún no estás preparada para mantenerla.Sal de la postura cuando te cueste respirar de forma fluida.

2.  Descoordinación cuerpo-respiración-mente:

La práctica de yoga exige que coordinemos cuerpo, respiración y mente. Estos tres aspectos son inseparables. Cuando te sientas en tu esterilla, lo primero que debes hacer  es tomarte unos momentos para relajar la mente, observar tu respiración, y tomar conciencia de tu cuerpo. Debes preparar tu mente para ser observadora de toda tu práctica. 

En yoga debes de estar presente en todo momento. Si mientras haces tu práctica tu mente por ejemplo está pensando en lo que vas a cenar esa noche, el cuerpo y la respiración pierden su “gobernante”… ¡no hay nadie al volante!, Si no estás atenta a tu práctica, los efectos de las posturas serán mucho menores, y con mala suerte, podrás lesionarte.

3. Tratar de imitar a los demás.

O lo que es lo mismo, compararnos con los demás. Este es el típico error de los principiantes, pero que seguimos cometiendo a menudo por mucho tiempo que llevemos practicando. Cada cuerpo es diferente fisiologicamente. Hay personas con las piernas muy largas, con lo que les costará más llegar a tocar con la yema de los dedos el suelo que a alguien bajito, como es natural. Si eres de constitución gruesa, te pueden costar más las torsiones, si tienes los brazos largos, te costará menos rodear tu cuerpo en posturas de torsión…. cada cuerpo es distinto y tiene sus hándicaps y sus ventajas dependiendo de la postura a realizar.

Con el tiempo y cuanto más avanzada es tu práctica, más consciente te haces de tus limitaciones, y de tus puntos fuertes y no tratas de hacer las posturas que hace tu compañera de esterilla.

4. Cuando el ego toma el control y quiero ir más allá de lo que puedo.

Otro error consiste en tratar de hacer posturas para las que no estamos preparados.

Cuando el profesor da alternativas a la postura final, a menudo queremos hacer esta en lugar de hacer opciones más sencillas… Está muy bien intentar superarse y darse alas para probar posturas complicadas, pero hay que ser consciente de nuestras limitaciones y no tratar a toda costa (a costa de hacernos daño) de hacerlas. Avanzaremos mucho más haciendo adaptaciones más sencillas que nos preparan poco a poco para la asana final.

Ten paciencia. ¿A quién quieres impresionar?, cada persona está en su propia momento del camino y el yoga no se trata de competir. Se trata más de sentir.


5. compararse con los otros.

No te compares con los demás. Disfruta de tu propio camino. No sabes lo que está pasando la otra persona en su vida. No envidies a nadie. Céntrate en mejorar tu práctica, en profundizar, aceptando y respetando tu propio cuerpo. Se paciente, constante, perseverante y te sorprenderá los resultados que obtendrás.

El sutra 14 de los Yogasutras dice lo siguiente sobre  el yoga: “La práctica se consolida firmemente por dilatados y constantes esfuerzos con vivo amor al objeto de logro. La práctica se establece sólidamente cuando se lleva a cabo durante un periodo continuado de tiempo, sin interrupción y con actitud devocional.”

6. El yoga es sólo para mujeres jóvenes y flexibles.

Me he encontrado con personas que pensaban que el yoga es sólo para personas flexibles, jóvenes, delgadas…. Las redes sociales no ayudan mucho a desmentir este mito, pero en realidad el yoga es para todos. Cualquier género y edad es bueno para practicarlo. He impartido clase a personas de 70 y 80 años que hacían su práctica con entusiasmo y se sentían felices. ¿Que más se puede pedir?

Otra idea errónea es que el yoga es sólo para mujeres. Aunque cada vez hay más hombres practicando yoga, hace unos años se pensaba que era una actividad “para mujeres”. De nuevo ¡gran error! de hecho el yoga en sus inicios era sólo para hombres. Con el tiempo, afortunadamente se permitió a las mujeres practicarlo y su práctica se extendió como la pólvora, teniendo más aceptación entre las mujeres, pero si te fijas, la mayoría de las escuelas de yoga fueron creadas por hombres.

Creo que lo importante es en todo momento mirar hacia dentro, observar tu cuerpo y tu mente. Sentir tu respiración. Trabajar pacientemente y perseverar. Aceptar lo que te encuentres, sean limitaciones o éxitos. Nunca compararte con los otros. Cada persona tiene su propio camino. Y sobre todo, intentar ser feliz.

Namaste,

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Los esforzados: los orígenes del yoga

Un día más me preparo para dar mi clase de yoga. En la sala están mis alumnos expectantes. Escucho comentarios como “Que ganas de estirarme, estoy agarrotada!”, “he tenido un día horrible en la oficina y necesito desconectar”, “estoy agotada, necesito recargar pilas”, “¡que estrés! a ver si me relajo”….              Por un momento mi mente se embarca en un viaje en el tiempo… retrocedo unos años, cientos de ellos, siglos atrás, y me pregunto que razones llevarían a los antiguos yoguis a experimentar con el yoga. Seguro que no era el estrés de la oficina ;-D

Realmente no existe constancia de cuando empezó todo. ¿Que civilización, que grupo de personas empezaron a practicar yoga y con que finalidad?                         Para responder a esta pregunta nos tenemos que remontar a la India, durante los siglos VI al IV a.C. En estos siglos, las jerarquías y las reglas de la religión tradicional se tambalean. Y todo esto, viene provocado por un grupo de buscadores y pensadores independientes, que rebelándose ante las autoridades religiosas y la rigidez del sistema de castas, comienzan a hacerse preguntas y a buscar las respuestas en un lugar distinto al que dictaban los vedas: en su interior. En esos años se produce una revolución para la humanidad: millares de buscadores espirituales y de filósofos y ascetas errantes, buscan el sentido de la vida y exploran las posibilidades del ser humano.

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Estas tradiciones ascéticas de la antigua India, dieron origen al yainismo y el budismo, entre otras corrientes de pensamiento que influyeron en las religiones de la India. Uno de los sramanas más conocido fue Gautama Buda (siglo III a. C., creador de la religión budista).

A estos buscadores se les conoció como “los esforzados” o Sramanas. Eran unos místicos prácticos, que se habían desilusionado con las prácticas rituales, y toda la parafernalia de la religión védica. Buscaban el estado de liberación en vida, y pensaban que para conseguirla, de nada servían los ritos externos, sino que había que investigar directa y persistentemente el cuerpo y la mente. Por ello, se convirtieron en renegados, outsiders. Abandonaron todas sus posesiones y la vida en sociedad.Esta renuncia  pretendía evitar los renacimientos futuros mediante el abandono de la acción, ya que el actuar conllevaba una carga kármica que forzaba un nuevo renacimiento. Tras alejarse del mundanal ruido, buscaban refugio en los bosques, en las cuevas, para allí poder experimentar directamente con sus propios cuerpos y mentes.        

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Los esforzados dedicaban su vida a la experimentación espiritual y psicológica, practicando en pequeños grupos o en solitario.

Investigaban la dieta, la respiración, el control de los sentidos, la meditación, la oración, los cánticos e incluso la magia y el chamanismo. Estos buscadores rechazaban la doctrina y los dogmas, y  no eran partidarios de dejar constancia escrita sobre sus descubrimientos. Pero por suerte para nosotros, en torno al siglo II o III a.C, un gran sabio y practicante de yoga (Patanjali) recopiló los principios esenciales de esta tradición de sabiduría, regalándonos una de las mayores joyas para todo buscador (no me cansaré de recomendar su lectura y estudio!), los “Yogasutras de Patanjali”.

Pero volvamos a los Sramanas. En los primeros tiempos se cree que sus experimentos tuvieran un carácter chamánico o mágico, pero con el transcurso de los años fueron surgiendo un conjunto de principios y de prácticas que tomaron el nombre de Yoga. Voilá! y a sus practicantes se les llamó yoguis. Los yoguis utilizaban sus propias mentes y sus cuerpos como laboratorios de investigación del ser humano.

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Desde entonces, han transcurrido varios siglos, el yoga ha dejado de ser una práctica exclusiva de ascetas y buscadores para estar el alcance de todos. En cada ciudad, en cada pueblo, hay un centro donde practicar esta técnica milenaria. Pero me temo, que se ha perdido mucho de su finalidad original, a menudo se ha descafeinado hasta límites penosos. Muchas veces, nos quedamos con las capas más superficiales, con la práctica física de asanas, y sus beneficios más frívolos, como que adelgaza, que tonifica el cuerpo, que es bueno para el insomnio, etc… y olvidamos su origen y su finalidad real: la liberación en vida del ciclo de reencarnaciones, superando el sufrimiento que este conlleva. En homenaje a estos esforzados buscadores, no olvidemos que el yoga es una práctica espiritual y mística. En cada clase, trabajemos la presencia, el enfoque, la concentración, el equilibrio, la fuerza y la conciencia. Namasté!

La mente negativa

Querid@s yogis y yoguinis!                                                                                                                        El tema con el que estamos trabajando esta semana es la mente negativa. ¿Cómo funciona la mente negativa?, para explicarlo voy a referirme a un conocido cuento Zen que explica muy claramente cómo funciona nuestra mente negativa. Y dice así:                                                

Un grupo de discípulos le preguntó una vez a su maestro Zen: ¿Maestro, cómo funciona el lado negativo de nuestra mente?. El maestro se retiró un momento y enseguida regresó con un gigante lienzo en blanco. En medio del lienzo había un pequeño punto negro.

¿Qué ven en este lienzo? preguntó el maestro. Los discípulos respondieron un pequeño punto negro.

El maestro dijo: Así es como funciona la mente negativa. Ninguno de ustedes ve la enorme extensión blanca que lo rodea.

Mente negativa

Y efectivamente así es como funciona muchas veces nuestra mente, poniendo el foco en lo negativo de cada situación o persona, obviando lo positivo que pueda haber.                                                                                       

Sin embargo, no se trata de intentar acabar con ella, ya que es necesaria para mantenernos vivos, pero en su justa medida. La negativa nos sirve como mecanismo de protección, para advertirnos de posibles peligros. La mente tiene dos consejeros que la acompañan allá donde va. Uno es el consejero optimista (mente positiva), que sólo ve oportunidades y cosas positivas. El otro es el consejero pesimista, que se centra en destacar todos los potenciales peligros, problemas, etc… La mente escucha a uno y a otro, e idealmente desde la neutralidad toma una decisión.        

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El problema es cuando la mente está desequilibrada y la mente negativa toma el control, volviéndono refunfuñones, pesimistas y haciéndonos sentir víctimas impidiéndonos disfrutar de la vida. ¿Que podemos hacer para evitar este desequilibrio?, si tiendo a fijarme en lo negativo, ¿cómo puedo cambiar mi mente?

En el texto de yoga clásico, Yogasutras de Patanjali se nos da una clave de como contrarrestar esa tendencia de la mente. En el capítulo II, sutra 33 se dice:  “Para eliminar los pensamientos adversos al yoga, se han de fomentar pensamientos contrarios”.                                                                                                                                           

Es decir, cuando sintamos envidia por una persona, debemos evocar un sentimiento de alegría por esa persona, y sentir contento por su suerte. Cuando sintamos miedo, evocaremos un sentimiento de valor, para contrarrestar el odio evocaremos amor, etc…                                                                                                                 

Durante esta semana pues, cada vez que surja en ti ese pensamiento negativo, acuérdate de los sabios yogis que hace siglos se preguntaron como darle la vuelta a la mente negativa e intenta potenciar todo lo positivo que hay en tu interior.                                                                                                                                                       Namaste!